Los recortes de la Televisión de Galicia en el doblaje en gallego y la puja iniciada por los estudios gallegos por hacerse con una porción del doblaje en castellano azuzan la guerra de precios en esta comunidad autónoma. Una guerra que recae sobre la espalda de los actores. Y que ha conseguido abaratar hasta un 15% o un 20% la retribución de los artistas. “O llegamos a un acuerdo estatal de precios en el castellano; o este camino no tiene final ni futuro”, afirma Andrés Bellas, líder de la asociación de profesionales del doblaje de Galicia Apradoga, en declaraciones al Blog de la Escuela de Doblaje de Madrid (EDM).

Desde hace años, la Televisión de Galicia ha reducido el presupuesto que dedica para el doblaje de películas a la lengua gallega. Frente a los más de 10 millones que dedicó tiempo atrás, los últimos concursos destinan apenas 1,4 millones de euros; tal y como estipula el concurso para 2020 entre la televisión gallega y siete proveedores, entre los que figura una filial de SDI Media afincada en Santiago de Compostela.

Tras este recorte, los estudios de Galicia se lanzaron años atrás a la conquista del castellano, un idioma al que ya se había doblado en Galicia en los años 90, pero que les ha llevado en esta ocasión a entrar en una competencia en precios, con rebajas en los presupuestos que repercuten luego sobre los salarios de los actores y el resto de profesionales que intervienen en el proceso de doblaje y sonorización de películas, series y documentales en esta comunidad autónoma.

Como consecuencia se ha creado en Galicia una doble escala salarial en función de la lengua en que se doble. Por un lado, los doblajes en gallego se realizan al amparo del convenio colectivo firmado en 2002, con precios que no se actualizan en 15 años, y que ascienden a unos 36 euros la convocatoria o CG, y 3,41 euros el ‘take’ o unidad de trabajo.

Por otro lado, el doblaje en castellano, que se realiza en gran medida “fuera de convenio”, según Bellas, con acuerdos individuales, personales o incluso con algunos grupos “más o menos organizados” que aceptan rebajas sobre esos precios de hasta el 15% o el 20%, según fuentes consultadas.

Una escisión que además ha fracturado a la profesión en dos grupos, y que no tiene, en opinión de Bellas, otra solución que la firma de un acuerdo estatal que determine un precio mínimo común para toda España para el doblaje en castellano.

“En gallego se sigue cobrando el convenio. Pero en castellano, no. O al menos no siempre. En castellano, las empresas alegan que, para poder entrar en ese mercado, tienen que competir con aquellas comunidades donde se trabaja muy por debajo del precio que marca nuestro convenio. Y bajan, bajan y bajan los precios”, afirma.

Una profesión dividida

“Yo no trabajo en castellano. Como a otros compañeros, me han ofrecido trabajar en castellano. Pero como no era el precio del convenio, algunos no lo hemos aceptado”, afirma, quien sin embargo reconoce que “cada vez somos menos los que estamos” en esta situación. “Si no tienes trabajo en gallego y es tu profesión, pues acabas trabajando como puedes”, admite.

Bellas, que participó en el fallido intento de firmar un convenio estatal en 2012 liderado por la federación Feprodo, defiende que, al final, la “única solución” que tiene este problema es firmar un “convenio” o un “acuerdo estatal”, que fije un precio mínimo para todo el Estado para los trabajos en castellano.

“Sin una estrategia estatal de precio común estamos perdidos. Porque, si tú bajas el precio, yo lo intento bajar un poco más, el otro lo baja un poco más, y llegamos a niveles ya de miseria o de pobreza”, subraya.

“O conseguimos de una vez por todas que a un trabajo igual haya un precio igual en todo el Estado, o, si no, el camino no tiene final ni futuro”, recalca, tras insistir que la guerra de precios no afecta solo a Galicia, sino a otras comunidades cuyos precios estimulan esta espiral de precarización que se deja sentir en el doblaje en Galicia.

Una degradación de las condiciones de trabajo que es además difícil de medir, pues no afecta solamente a los salarios. “Empiezan trampeándose las dimensiones del ‘take’, y acaba trampeándose todo. De seguir así, al final acabaremos trabajando a destajo, a tanto alzado, por jornadas…”, critica.

El mapa del doblaje se reduce en Galicia

Los recortes en el doblaje en gallego por parte de la televisión autonómica han mermado el número de estudios que ofrecen hoy servicios de sonorización y doblaje en la comunidad gallega.

A grandes rasgos, en Vigo queda uno, Iberolusa, de los cuatro estudios que llegó a haber hace años. En Santiago, aunque han cambiado las empresas, sigue habiendo dos estudios, SDI y Cinemar; mientras que en Coruña, donde llegó a haber nueve, hoy funcionan cinco estudios consolidados – Uno TV, Babalú Vox, Studio XXI, Area 5 y DDA–. Además hay un estudio, Penteo, funcionando en Ferrol.

Por su parte, el colectivo de actores se ha fracturado debido a la doble escala salarial que se aplica en función del idioma, y ha aparecido, además de Apradoga, una segunda asociación, ADA, que agrupa fundamentalmente a quienes doblan en castellano.

Una situación la del doblaje en Galicia que, sin embargo, no es exclusiva de esta comunidad sino que se vive también en otros territorios, como Cataluña y el País Vasco; donde los actores tratan de negociar nuevas normas que regulen el ejercicio de su profesión.

Por su parte, en Madrid, la patronal y los sindicatos se disponen a negociar un nuevo convenio colectivo en sustitución del convenio de 2017, firmado tras una huelga de cuarenta días de duración.

Reforma laboral y negociación colectiva

“Nosotros veíamos la situación de Euskadi y que nos llevaban ahí”, añade finalmente Bellas. “En Galicia nos hemos mantenido dentro de lo malo, gracias a que nuestro convenio está en ultraactividad”, afirma, en alusión a la prórroga automática de los convenios colectivos cuya duración fue drásticamente reducida por la reforma laboral de 2012.

“Cuando se aprobó la reforma laboral, el convenio estaba denunciado. Entonces se mantuvo en ultraactividad, y no permitió que se arrasase, como se arrasó en otros sitios”, sentencia.

Por lo demás, en cuanto a la negociación de un convenio para el gallego, Bellas afirma que, a pesar de los diversos intentos de negociación, las pretensiones de empresas y actores están tan alejadas que ha sido imposible llevar a buen término la negociación, incluso en la última ocasión, cuando las conversaciones fracasaron, hace poco más de un año.

Actualmente, las condiciones laborales del doblaje en gallego se rigen por un convenio firmado en 2002, cuyo horizonte de vigencia caducaba en 2006.


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