
El doblaje en manos de multinacionales, un nuevo orden
Un ramillete de empresas de dimensión internacional acapara el doblaje y la sonorización en la nueva exhibición.
ESCUCHA un resumen de este post, narrado por Luis Martínez del Amo
De taller artesano a engranaje global. Un camino recorrido por el doblaje en poco más de una década. Y en la que los estudios van de la mano de los nuevos dueños del negocio. Gigantescas multinacionales, capaces de asegurar un estreno simultáneo en todo el globo y luchar contra la piratería. Y tributarias casi todas de la industria financiera internacional.
La vieja industria del doblaje emerge hoy como una pata más del supermercado de servicios lingüísticos globales, valorado en 76.000 millones de dólares. Un arte nacido con el cine sonoro, que hoy — solo por detrás de la traducción — conforma su parte más jugosa, bajo el sello de localización audiovisual o servicios multimedia.
Unos pocos actores dominan esta industria de la localización. En el caso de España, la mayor parte de los gigantes mundiales también han abierto sede aquí, después de comprar históricos estudios o de abrir rutilantes instalaciones en los últimos años.
Es el caso de Iyuno, Eva Localization, VSI Group, Deluxe, Transperfect Media, Dubbing Brothers o Keywords Studios. Todos ellos con sedes en España, la mayoría en Madrid, Barcelona y en alguna otra ciudad, así como en decenas de ciudades de todo el mundo. Y cuyo desembarco se ha producido en general de la mano de la industria financiera internacional: desde fondos de pensiones de distintos países, hasta capital riesgo.
Si hablamos de Iyuno Media Group, hablamos del empresario coreano David Lee — un subtitulador freelance en sus inicios — quien logró ensanchar la compañía desde su fundación en 2002, adquiriendo por el camino la sueca SDI (Svensk Text), y extendiendo sus operaciones por 29 países.
Aunque el antiguo subtitulador se mantiene como socio principal, la compañía reparte el resto de sus capital entre diferentes compañías de la industria financiera, como el fondo nórdico Altor Equity Partners, el fondo SoftBank Vision Fund 2, o la firma estadounidense especializada en entretenimiento Shamrock Capital y la coreana IMM Investment.
En España, Iyuno adquirió SDI Media, que a su vez había comprado antes Soundub, y este a su vez el antiguo Abaira.
Directivos, nacidos para crecer
Por su parte, EVA Localisation — dueña hoy del mítico estudio madrileño Tecnison, y presente además en Barcelona y Valencia; y fuera de España en Francia y Alemania — vivió un proceso parecido, aunque a menor escala, cuando Visual Data, una multinacional estadounidense, se hizo con la compañía francesa en 2023, tras lo cual Ángel Martín, el CEO histórico de EVA (y anteriormente de Eclair), abandonó la empresa rumbo a otra multinacional: Deluxe.
El dueño de los destinos de EVA, desde su matriz Visual Data, es John Trautman, su actual CEO, quien comparte con el fondo estadounidense Endeavour Capital la propiedad.
En cuanto a Deluxe, este antiguo laboratorio cinematográfico asociado en los inicios del cine a la 20th Century Fox, basó su expansión en España en la adquisición de señeras infraestructuras, como las del mítico estudio de sonido barcelonés Sonoblok, junto a las de postproducción de Imasblue, para abrir además sede de nueva creación en la calle Miguel Fleta de Madrid, en el distrito del doblaje por excelencia de la capital en la zona de Suanzes – Simancas, a fin de ofrecer en España, bajo la dirección del citado Ángel Martín, y en otros 14 países además, sus servicios de doblaje y localización, bajo la tutela financiera del fondo estadounidense Platinum Equity.
Dos rarezas, la empresa familiar
Con otra compra de campanillas en Barcelona, la del histórico Sonygraf hace una década, la multinacional británica VSI completó su desembarco en España abriendo en 2019 una nueva sede en la capital Madrid, también en la zona de Suanzes, con la intención de completar un plan de expansión internacional que incluye 25 países; a pesar de lo cual la familia de su fundador, Norman Harold Dawood mantiene la propiedad de la compañía trasnacional, una rareza en el esquema accionarial que caracteriza a los nuevos colosos del doblaje internacional.
Del mismo modo, Transperfect, un gigante en el mundo de la traducción y los servicios lingüísticos, ha mantenido también alejada a la industria financiera de su capital dominado mayormente por uno de sus fundadores en 1992, Philip Shawe, quien aceleró la expansión mundial de la compañía hace veinte años, hasta extender su radio de acción por 40 países de los seis continentes; España, entre ellos, donde adquirió en Madrid Lassosstudios en 2019, y abrió nuevas instalaciones en Barcelona, tras comprar allí Polford Studios, y Somàgic en Valencia.
Un modelo híbrido y un especialista en videojuegos
Muy distinto es el caso de Keywords Studios, un gigante mundial especializado en videojuegos, propiedad del fondo sueco de private equity EQT y de accionistas como el fondo soberano de Singapur Temasek y el fondo de pensiones de Canadá CPP Investments, y que, desde su origen en Irlanda en 1998, fundada por la pareja Giorgio Guastalla y Teresa Luppino como agencia de traducción comercial, se ha extendido por más de 35 países de todo el mundo, entre ellos España, donde, también en la madrileña zona de Suanzes, operan una nuevas instalaciones, además de en Barcelona y Málaga, tras adquirir diferentes estudios como KiteTeam y Synthesis Group, bajo el liderazgo de su actual CEO Bertrand Bodson, tras su paso por la industria farmacéutica.
Por último, Dubbing Brothers, otra de las multinacionales del doblaje que opera en España, representa un modelo híbrido de empresa familiar, de origen francés, que, aun manteniendo la propiedad, ha dado entrada a la industria financiera en su capital — como son los fondos IDI y Capza — cuya musculatura permitió a la compañía fundada en 1989 por Philippe y Fred Taïeb —- al frente aún de la firma — ejecutar un ambicioso plan de expansión, que les ha llevado a Estados Unidos, Italia, Bélgica, Alemania, Suecia, Finlandia, Dinamarca y también a Madrid, donde concentra su actividad en España desde las antiguas instalaciones de Sonoblok, adquiridas en 2022 al hacerse con el anterior comprador de Sonoblok, Ad Hoc Studios.
Tensiones propias del modelo
El desembarco de las multinacionales, y con ellas de la industria financiera, en los centros decisores del doblaje español no ha sido un proceso exento de tensiones.
En primer lugar, los fondos presumen de optimizar los procesos de las compañías cuando entran en su accionariado. Sin embargo, a falta de indicador cualitativo, los profesionales del doblaje se han quejado — con honrosas excepciones, como el madrileño Dubbing Brothers, a decir de los expertos — de que muchas de estas empresas tratan de maximizar la producción, aumentando el número de takes por jornada, a costa de empeorar la calidad de la interpretación. Y este es un proceso que, auspiciado por el progreso técnico que lo facilita, se he incrementado exponencialmente, según lamentan los actores, desde que las multinacionales gobiernan el doblaje español.
Una carrera por el take que chafa cualquier intento de profundizar mínimamente en la interpretación de los actores originales, según critican los actores de doblaje. Y contra la cual han surgido ya algunos intentos de ponerle coto, como el último convenio del doblaje en Italia, un texto legal que pone límites a la productividad, a fin de preservar la parte artística del trabajo del actor de doblaje.
Pequeños estudios, incapaces de competir
Otra de las quejas frecuentes entre los actores y directores de doblaje tiene que ver con la calidad de las copias de trabajo. En su afán por acabar con la piratería, los estudios comenzaron hace una década y media a proporcionar material plagado con marcas de agua, y en ocasiones, tan oscurecido, que apenas podía verse a los actores originales.
Sin embargo, en este control de la piratería estriba uno de los motivos que explican el auge de las multinacionales. Con los nuevos actores de la exhibición, singularmente las plataformas de visionado bajo demanda, como Netflix, Amazon Prime, Disney Plus y tantas otras, el audiovisual dio paso a un nuevo modelo, caracterizado por estrenos simultáneos en todo el mundo, en lugar del tradicional decalaje entre Estados Unidos — el país de procedencia por antonomasia del grueso de la producción doblada — y los diferentes países o mercados.
Esa necesidad de simultanear los estrenos en todo el mundo obligó a las industrias auxiliares a responder en tiempo récord, asegurando además un entorno seguro para los productos, a salvo de piratas. Así lo exigen por ejemplo estándares como el sello NP3 de Netflix y sus auditorías de ciberseguridad, cuyas exigencias han retirado a los pequeños estudios del mercado, incapaces de competir con los grandes, espoleando la concentración empresarial y la creación de gigantes del doblaje y la localización, cuya expansión internacional ha financiado principalmente la industria financiera.
Pero, además, la propia estructura de los nuevos conglomerados empresariales arroja nuevas realidades que chocan con los intereses del antaño sector artesano del doblaje de películas y series. Muchas de las compañías que hoy dominan el doblaje son multinacionales de la traducción. Y dentro de este ámbito las nuevas herramientas como la Inteligencia Artificial (IA) han sido abrazadas sin reservas como espoletas que disparan la productividad.
Así, se da la circunstancia que muchas de estas compañías, que hoy contratan a actores de doblaje, desarrollan a la vez aplicaciones informáticas cuya finalidad última consiste en suprimir la labor actoral, como ha sucedido ya en muchos de los subsectores del trabajo profesional con la voz, como los cursos o e-learning o algunos documentales, antes locutados por actores, y hoy en manos de aplicaciones de voz sintética.
Foto de Krzysztof Hepner en Unsplash

