El convenio andaluz del doblaje se trunca

El convenio andaluz del doblaje se trunca

Una guerra de inspecciones de Trabajo dinamita la unidad patronal y sindical.

ESCUCHA un resumen de este post, narrado por Luis Martínez del Amo

No habrá convenio andaluz. Los actores de doblaje de esa comunidad autónoma — donde se doblan telenovelas, realities y anime, principalmente — tendrán que esperar a mejor ocasión. Una guerra de denuncias cruzadas ante la Inspección de Trabajo ha dinamitado la esperanza de regular el ejercicio profesional del doblaje en esa comunidad autónoma. La utilización del estudio doméstico o home studio — contra el cual los actores de doblaje españoles lanzaron este semana una advertencia — y la competencia de Valencia — embarcada en su propia negociación — han echado por tierra la incipiente negociación, informan en fuentes del sindicato andaluz de actores de doblaje Arda y en fuentes empresariales al blog de la Escuela de Doblaje de Madrid (EDM).

Los actores de doblaje andaluces fían su esperanza a la negociación de un convenio estatal, después de que dos de los tres estudios que componen la patronal ADSA desde 2024, concretamente, Recording Words y Arte Sonora, comunicaran a los actores su falta de interés por negociar un convenio colectivo, informan los actores.

Además, los actores reunidos en el sindicato Arda ven flaquear su representatividad, después de la división surgida en Sevilla — donde se desarrolla el grueso del doblaje andaluz — a raíz de la utilización del estudio doméstico o home studio, explican a este blog los líderes sindicales Néstor Barea y Pablo Góngora.

Cruce de denuncias

Una denuncia ante la Inspección de Trabajo ha servido como detonante del conflicto. El sindicato Arda presentó esta denuncia contra determinado estudio de doblaje de la capital sevillana en 2024, donde presuntamente se incumplía la normativa laboral.

Tras esa primera queja, nuevas denuncias de otra procedencia se cursaron ante la Inspección. Dos de los estudios de la patronal ADSA — concretamente, Recording Words y Arte Sonora —, en principio deseosos de negociar un convenio colectivo, pretextaron entonces falta de ánimo para acometer la negociación, a consecuencia de esas denuncias laborales, según afirman los actores.

“No entendemos qué tiene que ver una inspección de Trabajo con la negociación de un convenio colectivo. El convenio precisamente hubiera fortalecido la posición de las empresas que tienen estudio físico”, informan Barea y Góngora.

“Las posibilidades de alcanzar un convenio autonómico sólido parecen complicadas debido al clima de división existente”, tercia Daniel Casanova, fundador del estudio de doblaje Dinh Media y de la escuela de doblaje Renovatio, al tiempo que miembro de la citada patronal ADSA.

“Hubo intentos de diálogo y momentos donde parecía posible construir ciertos consensos, pero las inspecciones laborales y los conflictos posteriores congelaron gran parte de las conversaciones”, subraya a título personal, no como representante de la asociación patronal.

Por un convenio estatal

Tras el fracaso, los andaluces confían ahora en el convenio estatal que se han propuesto negociar los sindicatos madrileño y catalán, Adoma y Dub, respectivamente; embarcados a su vez en una negociación previa, la de un convenio conjunto para Madrid y Cataluña, los dos grandes polos del doblaje nacional.

Gran parte de las organizaciones sindicales de artistas de doblaje de España apoyan ese convenio estatal. Los actores han creado un grupo denominado Territorios, que aprovecha la estructura surgida en PASAVE — la plataforma de actores y locutores a favor de una regulación del uso de la Inteligencia Artificial (IA) —, donde los sindicatos españoles comparten su visión de cómo debe el futuro convenio estatal.

Un grupo donde resaltan las ausencias de algunos sindicatos o asociaciones — como la andaluza Apdan, el valenciano CPD ( Col.lectiu de Professionals del Doblatge) y el vasco Bieuse — que han evitado firmar la denuncia presentada esta semana contra el uso de la figura del autónomo en el doblaje por parte de “algunas empresas del sector”.

En el comunicado, los madrileños sindicatos Adoma y Avta, el barcelonés Dub, el andaluz Arda, el gallego Ada, el valenciano AAPV, el vasco Ehbe y el balear Cadib, afirman que algunas empresas “están desarrollando su actividad mediante trabajos de doblaje en modo remoto”.

“Instamos a todas aquellas empresas que trabajen con artistas de voz para hacer doblaje bajo el régimen de autónomos (con su correspondiente emisión de facturas) a que regularicen su sistema de contratación y pasen a darlos de alta en la modalidad de artistas del régimen general de la Seguridad Social de manera inmediata para no incurrir en un incumplimiento de la legalidad”, recalcan los actores, que esgrimen las sentencias del Tribunal Supremo 4579/2010; 5384/2010; 5623/2010; y 7643/2010.

Andalucía, precariedad estructural

Para Daniel Casanova, el doblaje andaluz atraviesa actualmente “una situación compleja”, fruto de “dinámicas acumuladas durante décadas”. “Muchos de los problemas actuales son consecuencia de una precariedad estructural que durante mucho tiempo se normalizó y que nunca terminó de abordarse de forma profunda”, agrega.

“Durante décadas, el sector prácticamente no desarrolló estructuras sindicales sólidas ni una cultura colectiva fuerte de defensa profesional”, continúa el empresario, fundador el estudio Dinh Media y de la escuela de doblaje Renovatio, ambos en la capital sevillana.

“A eso se suma la existencia de convenios claramente desactualizados —algunos todavía expresados en pesetas—, lo que refleja hasta qué punto había aspectos de la profesión que llevaban años necesitando una revisión profunda”, añade.

“En mi opinión, parte de la tensión actual nace precisamente del choque entre ese modelo históricamente inmóvil y una nueva generación de profesionales que sí considera necesario abrir determinados debates laborales, empresariales y estructurales”, subraya.

Esta nueva generación de profesionales, “tras muchos años de conflictos soterrados, ataques personales y desacuerdos constantes, decidió comenzar a utilizar “herramientas legales y organizativas para intentar regularizar determinadas situaciones”, relata Casanova.

“En ese contexto nace Arda, único sindicato realmente constituido legalmente dentro del doblaje andaluz, impulsado inicialmente por profesionales vinculados a Renovatio y Dinh Media. Y, aunque a veces eso se utilice públicamente como un ataque, personalmente es algo que llevamos con orgullo, porque precisamente nace de personas que decidieron implicarse activamente para intentar mejorar las condiciones de la profesión”, prosigue.

“A partir de ahí, el panorama terminó dividiéndose en distintas sensibilidades y asociaciones. Actualmente existen varios bloques claramente diferenciados dentro del doblaje andaluz, con modelos de trabajo y visiones muy distintas sobre cómo debe evolucionar la profesión”, explica.

El empresario elogia además el papel del sindicato Arda en debates como el de la inteligencia artificial (IA). “Arda se ha posicionado además, desde mi punto de vista, como la entidad andaluza más activa frente al impacto de la inteligencia artificial en la profesión. Ha participado en iniciativas conjuntas con otras comunidades, ha apoyado reivindicaciones nacionales y ha intentado aportar soluciones y visibilidad a un problema que afecta directamente al futuro del doblaje”, apoya.

“Muchas veces se habla públicamente del tema, pero otra cosa distinta es trabajar activamente por ello”, sentencia.

Modernización patronal

Finalmente, el empresario se pronuncia a favor de un convenio estatal y confirma que las inspecciones de Trabajo han afectado a “tres o cuatro estudios de doblaje andaluces”.

“Personalmente, no tengo ningún miedo a un convenio estatal. Al contrario: creo que unas reglas comunes y claras podrían beneficiar enormemente a la profesión”, comienza.

Aboga además por que el futuro convenio estatal recoja las diferencias entre comunidades autónomas. “Las primeras ideas que se han planteado alrededor de un posible convenio nacional parecen contemplar las diferencias reales entre comunidades autónomas y sus distintos volúmenes de trabajo, algo importante para mantener cierto equilibrio territorial”, enfatiza.

“Creo sinceramente que Andalucía puede competir perfectamente si se profesionaliza el sector de forma real y se abandona una mentalidad excesivamente localista que durante años ha limitado muchísimo el crecimiento colectivo”, argumenta.

“El doblaje necesita modernizar también su lenguaje empresarial. Estamos en una industria artística donde la colaboración, la conexión entre plazas y la construcción de redes profesionales deberían ser algo natural, como ocurre en el cine, el teatro o el audiovisual en general”, continúa.

“Para mí, un convenio nacional sería solo el principio. La profesión necesita muchas más cosas: mayor visibilidad pública, mejores conexiones laborales para la gente nueva, estructuras más modernas y una visión conjunta capaz de afrontar el futuro tecnológico y artístico que viene”, arguye.

En cuanto a las inspecciones, Casanova afirma que las inspecciones de Trabajo han afectado “aproximadamente a tres o cuatro estudios de doblaje andaluces”. “En nuestro caso concreto, todo lo que se nos ha solicitado se ha facilitado con absoluta normalidad y sin ningún tipo de inconveniente. La sensación que tenemos es positiva y de tranquilidad respecto al proceso”, complementa.

“Lo que sí parece evidente es que las inspecciones surgen como consecuencia directa de un debate cada vez más intenso sobre las condiciones laborales dentro del sector, especialmente alrededor de modelos de contratación y determinadas dinámicas que muchos profesionales consideran precarias o insuficientemente reguladas”, insiste.

Doblaje profesional, no doméstico

Finalmente, el empresario rechaza la utilización de la figura del autónomo en el doblaje, y arremete contra la utilización generalizada del home studio o estudio doméstico.

“Respecto al modelo de autónomo, creo que la relación laboral en doblaje está bastante clara: existe ajenidad, dirección y dependencia profesional, por lo que considero que debe existir alta en Seguridad Social y regulación laboral adecuada”, afirma, insistiendo en que habla a título particular, y no como presidente de los empresarios andaluces.

“Sobre el home studio, creo que hay que diferenciar situaciones”, continúa. “Como herramienta puntual o complementaria puede tener sentido en determinados contextos, especialmente si existen estándares técnicos altos y dirección profesional real, aunque sea en remoto”, matiza.

“Pero convertir el home studio en el modelo central del doblaje me parece un error enorme. El doblaje es una disciplina profundamente colectiva y artística, que tradicionalmente ha funcionado mejor dentro de estudios, con dirección presencial, interacción interpretativa y control técnico adecuado”, sostiene.

“Además, cuando un modelo evita costes estructurales básicos —instalaciones, técnicos, contratación laboral, Seguridad Social— se genera un desequilibrio competitivo muy fuerte que puede derivar fácilmente en precarización del sector entero”, concluye.

“El doblaje necesita un gremio fuerte, unido y moderno, capaz de explicar a la sociedad el enorme valor artístico y cultural que existe detrás de las voces que acompañan películas, series y videojuegos”, finaliza, tras abogar por “regulación, profesionalización, visibilidad pública y capacidad real de construir industria”.


Imagen: DAVID ILIFF

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