La emergencia sanitaria truncó en marzo la negociación de un nuevo convenio colectivo, que los actores del sindicato Adoma confían ahora en retomar, cuando se va consolidando la vuelta a la actividad, y con ella los doblajesde trabajos pendientes, y de algunos estrenos, que han llegado a desplazar incluso a películas y series que siguen en la nevera, a la espera de su turno para ser doblados en los estudios de Madrid, según informó esta semana el presidente de Adoma, Adolfo Moreno, al Blog de la Escuela de Doblaje de Madrid (EDM).

Según Moreno, la vuelta al trabajo en el doblaje en Madrid “va bien” debido al “trabajo acumulado” que actores, directores y estudios están sacando adelante de la “mejor forma posible”, afirma.

“En general, los clientes están optando por retomar el trabajo pendiente, aunque en algunas ocasiones han preferido sacar adelante estrenos, y posponer algunas películas o series cuyo doblaje no se pudo abordar por la emergencia sanitaria”, añade el responsable de la organización sindical.

Moreno considera que el ritmo de doblaje es “bueno” en los estudios madrileños, después de que el 27 de abril se aprobara la vuelta a un trabajo que, ahora, se realiza de forma “algo más lenta”, matiza.

“Ahora todas las grabaciones son individuales, es decir, ‘en banda’”, afirma en el argot profesional, “incluyendo los ambientes”, subraya. “Y esto implica, cuando hay muchos ambientes, que se retrase mucho el doblaje de la película o la serie”, concluye.

“No es lo mismo grabar a cinco personas en un minuto, que grabar por separado a todas esas personas”.

Al trabajo ‘en banda’, como factor de ralentización, se añade además la aplicación de las medidas de seguridad pactadas en la región, como el tiempo de ventilación de las salas entre cada una de las intervenciones de los actores, lo que contribuye también a alargar la sesión.

Sin rebrotes en los estudios de Madrid

En cuanto a los temidos rebrotes, el presidente de Adoma no tiene constancia de que se haya producido ningún contagio de Covid-19 desde la vuelta a la actividad hasta este momento en los estudios madrileños.

Todos los estudios de la región, especialmente tras el 1 de Mayo, cuando se aceleró esta vuelta al trabajo, han reanudado su actividad, con la única excepción de “algún pequeño estudio”, que no ha enviado su protocolo de seguridad al sindicato, informa.

Una nueva normalidad que, sin embargo, no está exenta de dudas, tal y como advierte Moreno. “La incertidumbre es total. La pandemia ha trastocado muchas cosas. Y el sector vive sin saber si habrá que confinarse de nuevo, cuando habrá vacuna… Vivimos como el resto de la sociedad, día a día”, enfatiza.

Ahora hay trabajo”, matiza. “Pero falta ver cuándo notamos el parón de la producción de películas y series en todo el mundo. No sabemos cuánto va a durar ese parón. Ni cuánto afectará a nuestro trabajo”, destaca.

Sin embargo, los actores de doblaje madrileños confían en la participación de los nuevos agentes de la distribución audiovisual, y en el stock que puedan tener acumulado, y pendiente de doblar, las grandes plataformas de Internet, como Netflix o HBO.

“No sabemos cuánto stock tienen estas empresas. Aunque sí que las plataformas tienen la necesidad de ofrecer contenidos nuevos a sus abonados, si quieren seguir cobrándoles sus cuotas”, confía.

Falta de ayudas específicas

Finalmente, el presidente de Adoma ha lamentado la falta de ayudas específicas para el doblaje durante la reciente crisis del coronavirus. “No ha habido ninguna medida concreta para los actores de doblaje y las empresas”, lamenta Moreno, recordando sin embargo otra ayudas, que destinadas a las empresas en general, sí han podido beneficiar a empresas de doblaje, como los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).

“Simplemente hemos podido acogernos al paro. Y, debido a la naturaleza de nuestro trabajo, necesitamos recurrir a menudo a esta ayuda. Así que hay gente que apenas tenía tiempo cotizado suficiente”, reprocha.

Negociación paralizada

La emergencia sanitaria sorprendió a los actores de doblaje negociando, como en otras partes del país, su tercer convenio colectivo de la región. Una interrupción que se produjo, según Moreno, cuando las posturas entre los empresarios y los actores y directores estaban “muy cerca”.

“La negociación estaba bien encauzada por ambas partes, que coincidían en la necesidad de firmar un convenio colectivo largo, para cuatro años o cinco incluso. Las posiciones no estaban muy alejadas”, reitera, confiando en reanudar pronto una negociación que ofrecerá “estabilidad” al sector.

“De momento este año no hemos subido el IPC. Eso que llevan ganado”, concluye, en referencia al índice de precios de consumo (IPC) que finalizó 2019 con un alza del 0,8% con relación al año anterior.

No al teletrabajo

Durante la pandemia algunas empresas de doblaje han ofrecido a los actores la posibilidad de teletrabajar. Este sistema, desarrollado, por un lado, por la multinacional de la traducción TransPerfect, mediante su sistema Studio.NEXT, y por otro, por el estudio español propiedad de Mediapro Telson, a través de su llamado ADHR o Additional Dialog Replacement at Home, según informa Variety, despierta el rechazo de los actores.

El presidente de Adoma se opone a la generalización del teletrabajo en el doblaje, y limita su uso a situaciones de emergencia, como la pasada pandemia, siempre que sea imposible trabajar de otro modo, y sea necesario sacar adelante la producción, considera.

“No gana casi nadie. Y nosotros perdemos muchísimo”, advierte, tras alertar de la potencial pérdida de numerosos empleos de técnicos, personal de producción, actores incluso.

“No le veo nada positivo”, insiste, tras avisar además del riesgo de “desprofesionalización del sector”, señala Moreno quien apuesta por seguir confiando el doblaje a “estudios profesionales”.

“No es lo mismo grabar en tu casa en pijama, que con la tensión del estudio”, dice. Y muestra sus dudas sobre la calidad de la mezcla cuando intervengan 20 o 25 voces; algo corriente en muchas películas y series.

Por último el teletrabajo – opina – supone además una forma de “competencia desleal” entre los actores. “No todo el mundo dispone de una habitación en casa, en las condiciones adecuadas, para dedicarla al doblaje”, avisa, en línea con la oposición al teletrabajo expresada por otras asociaciones profesionales, como la catalana AADPC (Associació d’Actors i Directors Professionals de Catalunya) y la barcelonesa Dub, Asociación profesional del doblaje de Barcelona.


1 comentario

Juan Francisco J. F. · 10 julio, 2020 a las 11:00 am

Debate complejo el del Tele-Trabajo, mencionado en los últimos párrafos de este post, que se suma al ya existente debate anterior sobre los doblajes multi-provincia. Creo que todos los riesgos señalados ante el Tele-Trabajo son atinados, hay riesgo de pérdida de calidad artística y hay riesgo de perdida de calidad técnica cuando se tengan que mezclar pistas con muchos personajes.

(Eso sí, discrepo a que se argumento que es ‘desleal’ porque ‘no todo el mundo tiene capacidad económica para montarse un home studio’, discrepo en el sentido de que ‘igualdad económica’ en el campo de los actores diría que no ha existido nunca. Por poner un ejemplo empezando porque alguien sin contactos previos que carezca de economía para pagar durante años una escuela que le permita conocer gente nunca podrá competir igual con el que sí pueda permitírselo – una podrá entrar por la puerta de un estudio y el otro nunca -. Creo que hay muchos argumentos para criticar el Tele-Trabajo en el doblaje, pero – que me perdonen los señores de AADPC, Dub y el Sr. Moreno, no parece sensato hacerlo en nombre de ‘una igualdad’ que no ha existido nunca).

Quizás el mejor favor que se podría hacer con el TeleTrabajo, dado que es una realidad (sospecho que en determinados trabajos ya lo era antes del a pandemia) es regularlo con las empresas – aunque hubiera que ir una a una, si se negaran a hacerlo en conjunto -: establecer en qué trabajos es inviable si se quiere mantener calidad artística y en cuales lo sería y fijar unas condiciones que garanticen una situación digna para los trabajadores que participen en ella (sin olvidar la dignidad de los técnicos, a los que algunas técnicas de TeleTrabajo pretenden ‘suprimir’ de la ecuación, ¡cómo si su labor pudiera ser prescindible!). Ojalá sea posible… los riesgos que se vienen encima no son pocos.

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