Cuatro jóvenes actores de éxito, Míchel Tejerina, Pablo Concejero, Sandra Villa y Vicky Pascual, ofrecían el pasado mes de marzo, antes de la declaración del estado de alarma por el coronavirus, una visión sobre sus primeros pasos en el mundo profesional. Los intérpretes, acudiendo a la cita de la Escuela de Doblaje de Madrid (EDM), editor de este blog, repasan a continuación la manera de afrontar los días malos, los nervios, las primeras pruebas, los temidos momentos de sequía, y hasta el deslumbramiento que les produjo su llegada a la profesión del doblaje en la Comunidad de Madrid durante el último lustro.

Presentados por el director de la Escuela, el actor y director Lorenzo Beteta, el encargado de romper el hielo en esta primera mesa de diálogo organizada por la Escuela madrileña con la idea de dar a conocer el mundo del doblaje profesional desde diferentes vertientes, fue Míchel Tejerina, un joven actor de doblaje, con experiencia también como intérprete en teatro y televisión, quien sostiene tajante que en el doblaje, “si te esfuerzas, la recompensa llega”, a diferencia de otros ámbitos de la profesión de actor, como el teatro o la televisión, donde en ocasiones pesa más la “fama” que pueda aportar un intérprete, o incluso “su número de seguidores en redes sociales”.

Con casi tres años como alumno en la escuela, y guiado en primera instancia por Pachi Aldeguer, Tejerina se lanzó al mundo profesional después de que, en torno a 2014, ingresara en la escuela sintiendo que “no sería capaz” de doblar. “Al final terminas haciéndolo”, dice, quien se siente dichoso de trabajar en “una profesión que ama”, y en la que él no siente que va “a trabajar”, sino “a jugar”.

“Somos actores. Eso es lo importante”, dice, tras asegurar que a pesar del éxito, aún tiene “inseguridades”, y sigue buscando la manera de “darse a conocer” a más directores. “Ese es un trabajo que no acaba nunca”, agrega, aconsejando “paciencia” a quien quiera internarse en el mundo del doblaje. “Esto es una carrera de fondo”.

Al igual Pablo Concejero, otro antiguo alumno quien tras pasar dos años y medio en la Escuela en torno a 2014, tuvo la suerte de recalar en Best Digital, un estudio localizado en Madrid “que no tiene contratados”, y donde el trabajo del actor gustó hasta el punto de que empezaron a llamarle cada vez con más asiduidad, al principio para ‘ambientes’, más tarde en sesiones de más enjundia, y desde donde pasó a otros estudios de doblaje localizados en la región.

A pesar de su éxito, eso sí, Concejero admite que el doblaje es una “profesión de rachas”. “A veces no te llaman. Pero eso no significa que lo hagas mal”, dice, tras confesar que él aprovecha “cualquier oportunidad” que le ofrezcan, y acude a todo, “incluso si me llaman para hacer dos takes”, dice en relación a la unidad de trabajo en el doblaje.

Además a veces hay que lidiar con “días fatales”, avisa quien ahora, tras abandonar su antiguo trabajo en un hotel, vive por entero del doblaje

Otro caso es el de Sandra Villa, tercera en intervenir, y joven actriz, a quien procedente del periodismo, y con apenas de formación en la Escuela, le llegó la oportunidad de su vida, en forma de casting para el papel protagonista femenino de uno de los episodios de la popularísima saga de Star Wars. “No estaba preparada al 100%”, dice, rememorando aquellos días. Pese a lo cual, fue capaz de “enfrentarse” a una situación que más tarde le abriría las puertas de otros estudios de la capital, y con ello a afianzarse en la profesión del doblaje en la capital.

Pese a ello, Villa, después de trabajar en Star Wars, prefirió seguir formándose “otros dos años” en la Escuela de Doblaje, al tiempo que acudía a distintas convocatorias. No siempre fáciles, advierte. “Hay convocatorias horribles. Pero hay que salir airoso”, dice, recomendando además no abandonar nunca la “actitud positiva” en un trabajo que tiene algo de “montaña rusa”.

“El doblaje es una profesión a la que no se le puede perder el respeto”, tercia Vicky Pascual, la última en intervenir. La joven actriz, quien tras su paso por la escuela, dedicó tres meses “de la mañana a la noche” a empaparse de doblaje, acudiendo como oyente a otro estudio de la capital, Tecnison, afirma que, en las pruebas, lo importante es “controlar los nervios”, dice, quien recomienda “conectarse con el atril como en Avatar” y superar esos nervios, aunque haya “mucha gente mirando”.

Pascual lamenta que los estudios hayan perdido la costumbre de admitir oyentes en sus sesiones de doblaje. Y resalta que en aquellos días aprendió “una barbaridad”, “no solo de ver cómo trabajan los actores y directores, sino también cómo se relacionan”, dice, reiterando que, en las pruebas, lo que cuenta es “controlar los nervios”, aunque es “inevitable que unas salgan bien y otras mal”.

Nervios aliados y compañerismo

Sobre los nervios, tanto Concejero como Tejerina coincidieron en el coloquio posterior en que hay que intentar “convertir los nervios en algo positivo”. “Es energía que ayuda”, remataron.

Pero además, otros asuntos, como el trabajo en banda, el uso de auriculares o la conveniencia de las demos centraron una conversación donde puntearon además las preguntas de los alumnos.

En cuanto al trabajo en banda, es decir, por separado, sin la presencia del resto de los actores que participan en el take, Tejerina instó a los alumnos a practicarlo, puesto que así es como se trabaja en Madrid, con quizás la única excepción de Televisión Española (TVE), dijo.

Por su parte, sobre el uso de auriculares, Lorenzo Beteta lamentó su proliferación, que relacionó con las prisas y en ocasiones con la mala calidad de las copias de trabajo. Mientras que, en torno a las demos, las muestras de trabajo que los actores montan en un vídeo, el director de la Escuela aconsejó limitar su duración a un minuto, o un minuto y medio, y relativizó su valor, aunque admitió que algunos estudios sí las piden; o, al menos, una muestra de voz.

Por último, tras recomendar cuidado con las redes sociales, especialmente si lo que se sube todavía permanece sin estrenar, los actores concluyeron con algunos consejos adicionales y una alabanza al mundo del doblaje.

“No te van a pedir que hagas el take haciendo el pino”, bromeó Tejerina. “No es muy distinto a lo que se hace en la escuela”, agregó.

En cuanto a la competencia, esta “es sana”, aclararon. “Hay mucho compañerismo”, detalló Concejero, quien además aconsejó entretener los “momentos de sequía” mejorando debilidades o practicando voces y acentos, para evitar estar “dos o tres semanas parado”.

Y por último, “aceptar las críticas”. “No siempre te dicen en qué fallas. Cuando te lo dicen, es un regalo”, concluyó Villa.

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