El doblaje europeo pugna en multitud de frentes contra la IA

El doblaje europeo pugna en multitud de frentes contra la IA

Alemania —donde un pacto con Netflix aleja del atril a voces habituales de Russell Crowe, Gerard Butler y Jennifer López —, Francia e Italia dan la batalla a la voz sintética.

ESCUCHA un resumen de este post, narrado por Luis Martínez del Amo

 

El advenimiento de la inteligencia artificial (IA) amenaza con fundar un nuevo orden mundial. Pero, de momento, su popularización ha sembrado el caos y la inquietud entre los profesionales de la voz, una de las ocupaciones amenazadas.

En Alemania, las voces habituales de actores como Russell Crowe, Gerard Butler, Jennifer López y Jason Momoa se ausentan del atril por culpa de un desacuerdo con Netflix. En Francia, por su parte, después de que sus mayores estrellas del doblaje hayan logrado vencer a dos plataformas que clonaron sus voces sin permiso, el país cruza los dedos a la espera de una legislación que obligaría a los dueños de la IA a demostrar que entrenaron sus modelos sin expoliar derechos de los creadores. En Italia, por último, además de proteger con mimo el doblaje mediante un convenio estatal, se registra ya el caso del primer actor que ha patentado su voz como escudo frente a los abusos.

El shock generado por la inteligencia artificial (IA) retumba con fuerza en cada uno de los grandes polos del doblaje europeo. En Alemania, un conflicto con Netflix ha despojado de sus voces habituales a Rusell Crowe, Gerard Butler y Jennifer López. Y ha sembrado la cizaña entre los propios actores, a raíz de una disputa entre la BFFS — el gran sindicato alemán de actores — y la VDS, especializada en la voz.

Una disputa nacida entre las páginas del acuerdo firmado con Netflix por la BFFS, la gran central que agrupa a miles de intérpretes de cine, teatro, TV y doblaje, que, según este sindicato, garantiza la supervivencia de la industria del doblaje al permitir una compensación “futura” por las voces generadas por IA (algo no previsto hasta ahora por la ley), informó el especializado germano Golem.

En contra de la opinión de la BFFS, que sostiene que Netflix no podrá utilizar libremente las voces registradas, se ha alzado el pequeño sindicato de actores de voz, la VDS, que, en representación de unos 600 actores de doblaje y locutores, exige que los intérpretes puedan elegir sin cortapisas la utilización de sus voces para el entrenamiento de IA.

El desacuerdo con Netflix ha apartado del atril a importantes actores de doblaje en el país germano. Uno de ellos, Martin Umbach, voz alemana de George Clooney y Russell Crowe, justificó así su negativa a participar en la última producción de este último actor. “Netflix ahora exige que los actores de doblaje den su consentimiento para que sus grabaciones también se utilicen para entrenar inteligencia artificial”, dijo en sus redes sociales. “Se supone que debo poner a su disposición mi labor artística como material de entrenamiento. Y no lo haré”, sentenció.

Por debajo, late la idea de que la IA generativa pueda un día reemplazar la labor de los actores de doblaje. “Si firmo, cedo los derechos de mi voz hasta tal punto que podría ser reemplazada por inteligencia artificial sin que yo tenga ninguna influencia sobre ello ni reciba una compensación justa”, terció Anne Vielhaben, voz habitual de Deborah Ann Woll (Daredevil y The Punisher), Beau Garrett (The Good Doctor y Mentes Criminales) y Cecilia Freire (de la serie española Velvet).

Francia espera un vuelco del tablero

En Francia, mientras tanto, y después de que algunas de sus voces más reputadas hayan logrado hacer retroceder a los gigantes norteamericanos Fish Audio y VoiceDub, dos plataformas que clonaron sin permiso sus voces, todas las miradas se fijan ahora en la Asamblea Nacional.

En esta cámara legislativa reposa la llamada Ley Darcos, una propuesta revolucionaria que obligaría a los dueños de la IA a demostrar que no saquearon los derechos de autor de escritores, músicos o actores, y cuyas páginas, tras recibir el apoyo unánime del Senado, aguardan turno para su tramitación en la cámara baja francesa.

Según la SGAE francesa — la SACEM — la propuesta enviada a la Asamblea Nacional supone una presunción; la de que los desarrolladores de IA utilizaron obras protegidas para entrenar sus sistemas, a menos que puedan demostrar lo contrario.

“El uso a gran escala de nuestras obras para entrenar sistemas de IA, sin autorización ni compensación, constituye el mayor saqueo de obras creativas y artísticas jamás perpetrado”, afirma la SGAE francesa, desde donde defienden que la ley reforzaría la protección de los creadores y tendría repercusiones mucho más allá de las fronteras del país vecino.

Desde la española CEDRO — custodia de los derechos de autor ante la reprografía —, han valorado “muy positivamente” la iniciativa francesa que, “aunque no tenga todavía carácter normativo, supondría un avance significativo para la protección de los creadores y los derechos de autor”, afirmó hace unas semanas la entidad española.

Un órdago administrativo frente a la IA que aguarda su turno después de la gran victoria, confirmada por la OCDE — en su observatorio de políticas sobre la IA — del citado ramillete de actores de voz que se enfrentaron a Fish Audio y VoiceDub, las dos plataformas que clonaron sus voces, en lo que constituye “un incumplimiento de las obligaciones establecidas en la legislación que protege los derechos de la propiedad intelectual”, lo que motivó su inclusión en dicho observatorio.

Italia, la patente de un gladiador

En Italia, por fin, el último de los grandes países de la UE que, junto a España, atesoran una gran tradición de doblaje, la batalla contra el uso abusivo de la IA ha tomado una doble dirección. Por un lado, un convenio estatal, donde además de mimar el ejercicio del doblaje — entre otras cosas, rebajando el ritmo de trabajo frente al atril, con límites máximos de productividad por jornada —, se obliga a las distribuidoras a recabar el permiso de los actores en caso de que pretendan entrenar con sus voces un modelo de IA.

Pero, además, la lucha italiana frente a la IA lleva la voz individual de un gladiador, Luca Ward, el actor de doblaje que interpretó el papel de Russell Crowe en la popular Gladiator, de Ridley Scott, quien se ha convertido en el primer actor italiano en patentar su voz.

“He patentado mi voz y mi imagen. Basta una fotografía y una frase: “Yo soy Luca Ward”. Ahora hay copyright”, anunció el actor al medio italiano Domani.

“Mi voz ya estaba asegurada. Ahora puedo actuar además contra cualquier reproducción no autorizada”, advirtió el intérprete, después de confesar el nombre de quien le inspiró en este movimiento frente a la IA, el actor norteamericano Matthew McConaughey, protagonista de Interstellar y de la serie True detective, quien registró en Estados Unidos su marca personal.

“Lo de las patentes es un mercado muy protegido. La elección de Ward abre otro camino interesante para protegernos de las falsificaciones”, explica al medio italiano el presidente de la Asociación Nacional de Actores y Actores de Doblaje de Italia (ANAD), Daniele Giuliani, voz de Kit Harington en Juego de Tronos.

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