Carmen Podio: «Los actores de doblaje somos muy rápidos en el set»

Actriz todoterreno, profesora, alumna, Carmen Podio, docente de la Escuela de Doblaje de Madrid (EDM) —editor de este blog— , desvela en esta entrevista las ventajas e inconvenientes de estar contratada por uno de los grandes estudios del sector. Tras diez años vinculada a la multinacional del doblaje y la sonorización SDI, esta valenciana, con 20 años de profesión a sus espaldas, doblando series y películas como Juego de tronos, Anatomía de Grey, Padre de familia y una inmensa lista de producciones, engrosa desde el año pasado el nutrido plantel de actores que pululan por la capital, a la busca de los mejores papeles. Un cambio ventajoso en algunos aspectos. Pero que no le ha hecho olvidar su década a hombros de un gigante.

Carmen, ¿cómo resumirías tu experiencia profesional hasta la fecha?

Con muchos altibajos, como cualquier trabajo artístico. Con momentos de inmensa felicidad, otros de querer tirar la toalla; miedos, pasiones… Una verdadera montaña rusa.

En 2020, tras diez años de contrato en el plantel de actores de SDI, pasaste a ir por libre en el mercado de actores de doblaje de la capital. ¿Cómo te ha ido el cambio?

En 2010 me contraté en SDI, uno de los principales estudios de Madrid. Estuve allí hasta el año pasado. Diez años, en total. A nivel práctico, estar contratado por un estudio de doblaje tiene muchas ventajas. Tienes un horario fijo, que te permite combinar el doblaje con otra profesión y con tu vida privada. Yo tengo hijos. Y he ejercido además otra profesión, la de entrenadora deportiva. Tienes tiempo libre cuando estás contratada. Y esto te permite compatibilizar el doblaje con otras actividades.

Por otro lado, profesionalmente, ha sido maravilloso estar contratada por SDI. En primer lugar supone el espaldarazo definitivo para un actor de doblaje. Conoces a todos los directores que trabajan en ese estudio. Y todos te conocen a ti. Cada uno tiene un estilo distinto. Y trabajas con todos. Aprendes mucho; es como hacer siete milis, como digo yo.

Trabajar contratada en un estudio te hace ganar mucha agilidad a la hora de doblar. El día te lo pasas entrando y saliendo de diferentes salas. Y eso te exige un cambio continuo de registro. Y de formato. Entras en una sala y haces cine. Luego sales y vas a otra sala, donde haces dibujos animados. En una tercera, documental. Un ritmo que te obliga a cambia continuamente; no solo de personaje, sino de dinámica. Cuando hay mucho trabajo es una locura. Pero eso te hace sentirte muy vivo, también.

Ahora, por libre, es distinto. Hay días que trabajas, días que no. Un día haces tres salas. Otro, ninguna. Otro día, dos. Pero no precisas de un cambio tan rápido de formato y de registro.

Sin embargo, en el contrato, también hay una parte menos bonita. La parte negativa es que es que, si pasas mucho tiempo contratada, corres el riesgo de entrar en un bucle, puedes perder la motivación. Por extraño que parezca, la monotonía también puede aparecer en este trabajo.

¿Qué ha supuesto la llegada de Netflix y HBO y el resto de plataformas de contenidos al doblaje?

Su entrada ha supuesto un cambio muy importante. Antes de contratarme, en 2010, apenas existían estas plataformas. Ahora, con su llegada, se dobla mucho más deprisa. Las series y películas se estrenan simultáneamente en todo el mundo. Y eso implica que, a la hora de doblar, trabajemos con un producto sin terminar. Muchas veces la edición no está completa. La copia de trabajo contiene fondos neutros, chromas, marcas de puntos en la cara de actores cuyo rostro va a sufrir una transformación digital; por ejemplo, los monstruos.

Las copias de trabajo vienen en muy mal estado; muchas veces, con marcas de agua. No se ve bien la cara de los actores. Y eso dificulta el doblaje.

Por otro lado, estamos además sujetos a una gran confidencialidad. Hay que mantenerlo todo en secreto. Ya casi no se admiten, por ejemplo, oyentes en las salas; algún estudio los admite, pero con muchísima dificultad.

¿Cómo es el trabajo de un actor de doblaje en videojuegos?

El principal handicap en los videojuegos es que los actores de doblaje carecemos de la imagen. Solo tenemos el sonido. Falta toda la información visual. La cara, la expresión, todos los aspectos físicos. A veces, como mucho, te enseñan un dibujo. Pero nunca en movimiento. Y eso de obliga a echar mano de tu oficio como actor, para dar vida al personaje.

Por otro lado, las voces de los actores, anglosajones, en su mayoría, suenan muy planas. Muy neutras, muchas veces, en mi apreciación personal. Tienes que poner mucho de tu parte para darle vida.

La ventaja, sin embargo, es la sincronía, que no es tan exigente como en el doblaje tradicional. Se trata más bien de seguir el ritmo. No debes pegarte a la cara, los labios, la expresión…

También te has prodigado como actriz de imagen. ¿Cómo llevas la transición entre ambos mundos?

Estoy formándome como actriz de imagen. Y he interpretado algunos cortometrajes. Creo que hay un gran paralelismo entre ambos mundos; no solo a nivel interpretativo, sino también en lo relativo a la producción.

Como he oído decir a un director de cine y de doblaje, los actores de doblaje somos muy rápidos en el set. Somos muy ágiles para entrar en una emoción. No nos comemos tanto la cabeza. Nos resulta muy fácil entrar en una emoción.

Todas las disciplinas están interrelacionadas. Y lo interesante sería que todos los actores pudiéramos pasar por todas ellas.

Te formaste en la escuela del gran Salvador Arias, y ahora eres tú quien enseña. ¿Cómo ha cambiado la enseñanza y la profesión desde entonces?

Antes se trabajaba más artesanalmente. Recuerdo el cuidado que Salvador Arias ponía en cada take. Pero, luego, ya en salas, entonces, todo iba también más rápido. Igual que ahora. Actualmente, en las escuelas, también dedicamos tiempo a cada take. Pero luego, en los estudios, todo se hace más deprisa.

Con el confinamiento, además, han llegado otras novedades. Las tablets o las pantallas, en lugar del papel en el atril, por ejemplo. Y los cascos, que se han convertido en un instrumento más de trabajo.

Son avances técnicos. Y nos permiten trabajar más aprisa. Todo va más rápido. Como la vida, en general; el doblaje no es una excepción.

Aunque no soy pesimista. Sigo viendo a grandes profesionales en el atril. Interpretaciones de compañeros que te emocionan profundamente. Y, encima, lo hacen rápido.

¿Qué es lo más difícil de aprender en el doblaje?

Debe haber un equilibrio. Un take perfectamente sincronizado pero sin vida no vale. Si está correctamente interpretado, pero fuera de sitio, tampoco. A eso se suma la tercera pata, la dicción; que se da por supuesta; no se toleran fallos en ese sentido.

Los alumnos deben saber interpretar. Y si no saben, se recomienda que lo estudien de forma paralela. Aprender interpretación en clases aparte, por ejemplo, como en la Escuela de Doblaje de Madrid (EDM).

En las escuelas, se enseña la técnica específica del doblaje. Es más fácil aprenderla si tienes sentido del ritmo, reflejos… Pero no deja de ser una técnica. Con la práctica se acaba aprendiendo. Pero, si no sabes interpretar, no hay nada que hacer.

Debes ser capaz de dar vida a un personaje solo con la voz; esa es la dificultad.

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