
Andrea Masulli: «La voz nace en el cuerpo y en la escucha»
Andrea Masulli es una actriz y docente, afincada en Madrid, con una trayectoria polifacética que abarca la televisión, la música y el trabajo de voz. Tras participar en series como Servir y proteger o Velvet, y haber afrontado retos técnicos como la manipulación y locución de personajes en el programa Titiritina de Telecinco, Masulli vuelca desde 1987 su experiencia en la docencia. Próximamente impartirá un Taller de Entrenamiento Vocal en la Escuela de Doblaje de Madrid (EDM) —editora de este blog—, una formación de doce semanas diseñada para profesionales y personas interesadas en mejorar su calidad comunicativa.
Para Masulli, la voz debe entenderse como un músculo que requiere un entrenamiento regular y diario, similar al de un deportista. En su metodología, no existe distinción entre el entrenamiento para un actor de doblaje y uno de teatro o cine; en ambos casos, el objetivo es lograr una voz resistente y expresiva a través del cuerpo. Su enfoque se aleja de “poner voces” para centrarse en la coordinación entre respiración, emoción y palabra, destacando que una postura correcta frente al atril es determinante para la calidad del sonido.
Andrea, sueles decir que la voz es un músculo. ¿Por qué al actor le cuesta tanto entender que debe “ir al gimnasio” vocal igual que el deportista entrena su cuerpo?
No lo sé. Quizás no lo valoran igual. La voz no se ve. Solo se oye. Y no se dan cuenta de la importancia del entrenamiento regular y constante. Si trabajas la voz, los resultados son evidentes. Pueden no verse a simple vista. Pero, desde luego, se sienten.
¿Qué diferencia el entrenamiento vocal de un actor de doblaje y el de un actor de teatro o cine?
No hay diferencia. El entrenamiento vocal es igual para todo el mundo. Aunque a los actores de doblaje les viene especialmente bien. Solo trabajan con su voz. Y entrenándola, pueden lograr una interpretación mucho más intensa.
En este taller de 12 semanas, ¿cuál es el “clic” mental que esperas que hagan tus alumnos?
Espero que se den cuenta de que tienen que entrenar su voz con tranquilidad, a partir de su cuerpo, y con regularidad. A diario. Es un taller que está pensado para profesionales del doblaje y la interpretación, pero no se limita a la técnica de doblar. El entrenamiento desarrolla recursos que luego se aplican directamente al doblaje: resistencia vocal, matices, ritmo, intención, precisión emocional y capacidad de adaptación a distintos registros.
Es un entrenamiento vocal integral donde la voz se trabaja desde el cuerpo, la respiración, la emoción y la intención. No se trata de “poner voces”, sino de construir una voz disponible, resistente y expresiva, capaz de sostener texto, emoción y presencia durante horas de trabajo sin forzar.
El doblaje puede ser muy exigente en cuanto a gritos, cambios de registro… ¿Cómo se entrena la resistencia para no llegar afónico al final de la jornada?
La resistencia se entrena desde la parte física, desde la presencia vocal. No se trata de forzar la voz. No se trata de gritar. No hay que hacerse daño. Hay que entender que no hace falta hacerse daño para poder trabajar. Y terminar agotado. Es un error muy común. La resistencia vocal mal entendida lleva a la fatiga y a la lesión. La verdadera resistencia aparece cuando la voz está bien apoyada en el cuerpo, cuando hay economía de esfuerzo y una respiración inteligente. En este taller desmontamos esa idea de “aguantar a base de tensión”.
¿Qué diferencia este taller de otros cursos de voz o técnica vocal?
La diferencia principal es que no trabajo la voz como algo aislado. La voz no nace en la garganta, nace en el cuerpo y en la escucha. Aquí entrenamos la coordinación cuerpo–respiración–emoción–palabra. Eso hace que la voz gane potencia, claridad y resistencia de una manera orgánica y sostenible.
¿Qué se trabaja concretamente durante las sesiones?
Trabajo corporal y de activación, respiración funcional, resonadores, ritmo, intención, escucha, conexión emocional y aplicación directa al texto. Todo desde ejercicios prácticos y dinámicos, no desde teoría abstracta. Es un entrenamiento vivo, muy físico y muy consciente.
¿Hace falta experiencia previa en teatro o doblaje para cursar el taller?
No es necesaria experiencia previa. Lo importante no es el nivel, sino la relación que cada persona tiene con su voz. El taller está diseñado para que tanto profesionales como personas en proceso encuentren herramientas claras y aplicables desde el primer día.
Entonces, ¿a quién va dirigido exactamente el taller?
Está dirigido a personas que utilizan la voz como herramienta profesional: actores, actrices, profesionales del doblaje, docentes, comunicadores, formadores, personas que hablan en público.
Y también es muy útil para quienes quieren hablar con más seguridad, claridad y sin miedo, aunque no vengan del mundo artístico.
Prevenir antes que curar
¿Hay algún hábito cotidiano que los actores solemos ignorar y que está dañando nuestra voz?
Dormir bien es importante, desde luego. Y alimentarse correctamente. Pero cada cuerpo es un mundo. Y cada uno tiene que conocer su cuerpo. Hay cosas que a mí no me hacen daño, y que a ti pueden hacértelo. Cada actor es un mundo, cada garganta es un mundo. Y hay que tratar cada voz de manera diferente.
¿Cómo influye la postura corporal en la calidad del sonido que producimos frente al micro?
Su influencia es total. Si el cuerpo está relajado, la voz saldrá más relajada. Si sabes desde donde empujar la voz, o desde donde hablar, la voz saldrá mejor. Y si tu postura no es buena, tu voz tampoco lo será. Eso es evidente. La postura influye en todo. No es lo mismo hablar de pie, bien colocado, con los pies en la tierra, frente al atril, que hablar sentado y encogido. La voz no va a salir igual. Tienes que tener mucho control vocal para poder hablar desde una mala postura.
También tienes experiencia en música y canto, ¿qué importancia tienen la música y el canto para el actor?
A mí me parece fundamental. El ritmo es muy importante a la hora de hablar y de expresarse. Y el canto te educa la voz, aunque de otra manera. Hay gente que educa su voz en el canto, pero no sabe hablar luego con esa voz. Aunque es bastante similar. Hay que saber diferenciar el momento.
¿Es posible “fabricar” una voz profunda o brillante, o debemos trabajar estrictamente con lo que nos dio la genética?
Lograr una voz mucho más brillante es posible. La genética ayuda, por supuesto. Pero conozco muchas personas que han trabajado su voz, y han logrado un resultado mucho más brillante. Algunos alumnos míos pueden corroborarlo. Han pasado de no poder sacar la voz en el escenario, a hablar ante un montón de personas, y que su voz brillara. Se puede. Claro que se puede.
En el programa mencionas el “trabajo de voces”. ¿Cómo se busca un registro nuevo sin perder la verdad interpretativa?
Eso es importante. Se logra trabajando a partir de tu propio cuerpo. Según la postura y la forma de moverse, tu voz puede sonar en distintas partes del cuerpo. Y eso se puede aprender. Con esa técnica se pueden crear ese tipo de voces. Puedes cambiar tu voz. Pero necesitas también cambiar tu cuerpo. Nuestro cuerpo es un resonador muy grande. Y, si sabes dónde resuena la voz, puedes hacer distintas voces, y llegar a brillar en otro registro también.
¿Hay algún personaje o trabajo que te haya exigido un reto vocal que casi te supera?
He tenido algunos trabajos difíciles. Sobre todo cuando he hecho personajes con muñecos manipulados. Tenía que mover el muñeco e interpretar a la vez. Al principio me costaba. Era un programa llamado Titiritina, en Telecinco. Llevábamos los muñecos en una especie de carrito, sentados. Era incómodo físicamente. En mi caso, yo llevaba la cabeza del muñeco y un compañero, los brazos. Había muchos actores de doblaje trabajando allí. Ese ha sido uno de los retos más complicados para mí, como actriz de voz.
¿Qué se llevan los alumnos cuando completan el taller?
Los alumnos se llevan una mayor conciencia corporal y vocal, más libertad al hablar, menos esfuerzo, más presencia y herramientas concretas para cuidar y sostener la voz en situaciones de exigencia profesional. Y, sobre todo, una relación más amable y eficaz con su propia voz.

